Los Denver Broncos buscan dar la campanada y colarse en el Super Bowl, pero el panorama se complicó con la lesión de su quarterback titular, Bo Nix. En teoría, el equipo tenía los argumentos para ser considerado favorito dentro de su conferencia.
La ausencia de su mariscal de campo principal representa un duro golpe para la ofensiva, ya que es la pieza que dirige y ordena el juego. Sin él, el camino se vuelve mucho más complicado y obliga a replantear la estrategia.
Aun así, los Broncos intentarán mantenerse competitivos apoyándose en su defensiva y en el resto del plantel. La gran incógnita será si podrán sostener su nivel sin su líder ofensivo.
