La derrota ante el Benfica dejó al Real Madrid sin la clasificación directa a los octavos de final de la Champions League, un hecho que para muchos ya puede catalogarse como un rotundo fracaso. La exigencia histórica del club no permite justificar este tipo de resultados.

El cuadro merengue atraviesa un proceso complicado, donde el funcionamiento colectivo no termina de convencer y los resultados no acompañan. La falta de contundencia y los errores defensivos han sido una constante que preocupa a la afición.

Ahora, en la casa blanca se abre el debate sobre qué debe cambiar: si es cuestión de nombres, de sistema de juego o de actitud. Lo cierto es que el Real Madrid está obligado a reaccionar de inmediato.