La Selección Mexicana llegará al torneo del verano con la ilusión de firmar una actuación histórica frente a su afición. El combinado dirigido por Javier Aguirre comparte grupo con Sudáfrica, Corea del Sur y Chequia, rivales que en el papel lucen accesibles para un equipo que ha mostrado señales positivas durante los últimos meses. La confianza alrededor del Tricolor ha crecido gracias al funcionamiento colectivo y a los resultados obtenidos en sus compromisos de preparación.
En los encuentros amistosos previos, México ha mostrado una versión sólida tanto en defensa como en ataque. Futbolistas como Raúl Jiménez, Gilberto Mora y Álvaro Fidalgo llegan en buen momento, mientras que la experiencia de jugadores como Guillermo Ochoa y César Montes podría ser fundamental en los partidos más importantes. El cuerpo técnico considera que existe una base competitiva capaz de pelear por objetivos importantes.
La posibilidad de terminar como líder de grupo representa una oportunidad valiosa para evitar cruces complicados en las rondas de eliminación directa. Por ello, el combinado nacional sabe que cada punto será clave desde el debut. La expectativa es alta y la afición espera que México aproveche las condiciones favorables para dar un paso importante rumbo a una participación memorable.

