La Copa del Mundo también dejó espacio para las decepciones. Varias selecciones que llegaron con la etiqueta de favoritas no lograron cumplir con las expectativas y terminaron despidiéndose antes de lo previsto, dejando una sensación de fracaso por el potencial que tenían para pelear por el título.
Portugal fue uno de los casos más llamativos al no conseguir su clasificación a los cuartos de final, pese a contar con una generación llena de talento. Brasil también sorprendió al quedar eliminada en una etapa temprana, alejándose rápidamente del sueño de conquistar la sexta estrella. A ellas se suma Alemania, que protagonizó una de las mayores sorpresas negativas del torneo al caer frente a Paraguay y despedirse antes de tiempo.
Los resultados confirmaron que el prestigio y la historia no garantizan el éxito en una competencia de este nivel. La Copa volvió a demostrar que cualquier error puede costar muy caro y que las potencias también están expuestas a vivir noches para el olvido.

