Aunque la participación de la Selección Mexicana llegó a su fin, varios futbolistas dejaron actuaciones que invitan al optimismo de cara al futuro. El equipo mostró una versión competitiva a lo largo del torneo y encontró en distintas figuras a los líderes que impulsaron una campaña que volvió a conectar con la afición.

Erik Lira fue uno de los jugadores más constantes del Tricolor gracias a su equilibrio, recuperación de balón y liderazgo en el mediocampo. En ataque, Julián Quiñones respondió con goles importantes y una entrega que lo convirtió en uno de los referentes ofensivos del equipo. Por su parte, Gilberto Mora confirmó su enorme talento, mientras que Roberto Alvarado logró revertir las críticas iniciales con actuaciones cada vez más sólidas conforme avanzó la competencia.

El rendimiento de estos futbolistas deja buenas sensaciones para los próximos años. México encontró una base competitiva con experiencia y juventud, una combinación que podría ser determinante para afrontar los siguientes desafíos internacionales y mantener viva la ilusión de la afición.