Aunque la Selección Mexicana consiguió dos victorias en sus partidos amistosos, la sensación general es que el equipo aún no termina de convencer. Los resultados, para muchos, son engañosos, ya que el funcionamiento colectivo sigue dejando dudas.
Javier Aguirre enfrenta problemas en varios sectores del campo, especialmente en la generación de juego y en la solidez defensiva. La falta de equilibrio ha provocado que el equipo no logre imponer su estilo ante rivales de mayor exigencia.
En el ataque, la ausencia de gol es una de las mayores preocupaciones. México crea pocas oportunidades claras y no muestra contundencia, lo que en competencias oficiales podría convertirse en un problema serio. La mejora es urgente si se quiere competir a un nivel más alto.
