André Jardine ganó la batalla interna en el Club América. El estratega brasileño mantenía diferencias irreconciliables con Diego Ramírez, director deportivo de la institución, situación que terminó con la salida de este último.
La directiva decidió respaldar a Jardine y darle continuidad a su proyecto deportivo, apostando por la estabilidad en el banquillo y la construcción de un equipo competitivo bajo su idea de juego.
Ahora, el técnico tiene el control total para buscar levantar al equipo y llevarlo nuevamente a los primeros planos. La responsabilidad es grande, pero también lo es la confianza que el club ha depositado en él.

