Hablar de una Copa del Mundo para México siempre despierta ilusión, pero también dudas que se repiten con el paso del tiempo. Mientras algunas voces aseguran que el título es una meta inalcanzable, otras miran el panorama actual y perciben que el camino no parece acortarse, sino volverse más complejo.
La falta de continuidad en los procesos deportivos y los constantes cambios de rumbo han impedido construir una base sólida. A esto se suma la sensación de que no existe una generación con el talento suficiente para competir de tú a tú con las potencias que suelen dominar los Mundiales.
Aunque el futbol siempre da espacio a las sorpresas, hoy el escenario invita más a la cautela que al optimismo. Pensar en una Copa del Mundo para México en los próximos torneos luce lejano, al menos mientras no se apueste por un proyecto a largo plazo.

