Lo que alguna vez fue un equipo protagonista hoy atraviesa una de sus etapas más complicadas. Aquel Santos Laguna que brillaba con Jared Borgetti o que enamoró con el talento de Daniel Ludueña y Matías Vuoso parece muy lejano. La identidad competitiva que caracterizaba al cuadro lagunero se ha ido diluyendo torneo tras torneo.
La crisis actual es evidente. Resultados adversos, poca solidez defensiva y una plantilla que no termina de consolidarse tienen a la afición desesperada. Incluso equipos que antes parecían inferiores hoy superan con claridad a los de la Comarca.
Santos necesita una reestructura profunda, desde la planeación deportiva hasta la confianza en jóvenes talentos. ¿Es momento de un cambio radical en la directiva o en el banquillo? La institución está obligada a reaccionar.
