Como sucede en cada Copa del Mundo, esta edición también tuvo selecciones que sorprendieron por encima de las expectativas. Equipos que comenzaron el torneo sin el cartel de favoritos terminaron robándose los reflectores gracias a su estilo de juego, personalidad y capacidad para competir frente a las grandes potencias.
Noruega fue, sin duda, el gran caballo negro de la competencia. Su rendimiento la llevó a superar varias rondas y consolidarse como una de las historias más destacadas del campeonato. Marruecos volvió a confirmar el crecimiento de su futbol al instalarse nuevamente entre las mejores selecciones del torneo, demostrando que su éxito ya no es una casualidad.
México también dejó una imagen positiva durante buena parte de la competencia. El Tricolor ilusionó a la afición con una destacada fase de grupos y un futbol convincente, aunque finalmente no logró dar el siguiente paso en la fase de eliminación directa. Aun así, el torneo dejó claro que nuevas selecciones están listas para competir de tú a tú con las potencias tradicionales.
