En un partido que dejó mucho que desear, México igualó sin goles con los portugueses.

Pese a esta situación, los reflectores se los llevaron la remodelación del estadio.

Muy estético por dentro, pero los accesos fueron sumamente complicados.

Ya en el terreno de juego, México tuvo nula capacidad ofensiva, mientras que Portugal dejó escapar oportunidades de peligro.