La eliminación de la Selección Mexicana en los octavos de final dejó una sensación de frustración entre la afición, que veía en este equipo la posibilidad de alcanzar una instancia inédita. El Tricolor mostró un gran nivel durante la fase de grupos y llegó a la ronda de eliminación directa con argumentos suficientes para competir frente a cualquier rival.
Tras la derrota ante Inglaterra, muchos comenzaron a analizar el panorama que habría enfrentado México en caso de avanzar. En el camino aparecían selecciones como Noruega y posteriormente Argentina, rivales de enorme calidad, pero frente a los que varios consideran que el conjunto mexicano tenía opciones reales de competir gracias al funcionamiento colectivo que mostró durante el torneo.
Aunque el sueño terminó antes de lo esperado, la actuación del Tricolor dejó una base sólida para el futuro. La combinación de jóvenes talentos y jugadores experimentados permitió recuperar la ilusión de la afición, que ahora espera que esta generación continúe creciendo para volver a pelear por objetivos cada vez más importantes.
